Entrevistas
Fecha: Agosto de 2005
Publicación: Revista Iglesia de Santiago
Entrevistado: Fernando Chomali
"Hay que diferenciar la tendencia homosexual de los actos homosexuales"
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Una intensa agenda de trabajo cumple diariamente el sacerdote Fernando Chomali. Sus labores académicas y pastorales no le dejan tiempo libre. Pero, él se siente feliz con lo que hace, tanto como profesor en el Centro de Bioética de la Universidad Católica como párroco de María Madre de Misericordia, en la Zona Cordillera.
En su calidad de experto en Bioética conversamos con él sobre temas que hoy están en el tapete, como son la homosexualidad y la unión entre personas del mismo sexo.
La homosexualidad -dice el P. Chomali- es la tendencia de un hombre o de una mujer a sentir atracción sexual por personas de su mismo sexo. Respecto a sus causas hay muchos estudios y ninguno es concluyente, asegura. "Lo que está claro es que cada vez más se asocia a aspectos sicológicos y sociales. Hay una gran prevalencia de ella en personas que han mantenido relaciones conflictivas con sus padres. Por lo tanto, la familia tiene una labor educativa muy importante en un aspecto tan sensible como es el desarrollo de una adecuada identidad sexual", sostiene.
Evitar discriminaciones
El Padre Chomali aclara que no le gusta usar el término homosexual, sino que prefiere hablar de "personas con tendencia homosexual", ya que ellas tienen una dignidad inalienable en cuanto personas e "hijos de Dios". "Esta tendencia constituye para estas personas un sufrimiento muy grande, sobre todo porque no se la han buscado, sino que muchas veces por las condiciones sociales, familiares, el ambiente y otras circunstancias, se perciben así". En este sentido, el sacerdote llama a la comunidad a "evitar injustas discriminaciones y mofas hacia estas personas".
Si bien el Padre Fernando llama a acoger a la persona con tendencia homosexual, es también muy claro y categórico en materias referidas a la moral. "Si bien es cierto que la persona no busca esta tendencia, otra cosa son los actos homosexuales, los que son claramente desordenados e inmorales en virtud de que la sexualidad tiene una finalidad propia: ser vínculo de unidad, de complementariedad -ello se da sólo entre un hombre y una mujer- y de apertura a la vida, cosa que en relaciones entre personas del mismo sexo no ocurre".
"La Iglesia Católica -agrega el sacerdote- es muy clara y plantea que la invitación es a la castidad como estilo de vida en esas circunstancias. Todo bautizado está llamado a una vida de seguimiento a Jesucristo. Esto implica que no hay una moral para heterosexuales y otra para homosexuales".
- ¿Cuál debiera ser la actitud de la comunidad cristiana respecto a las personas con tendencia homosexual?
Toda persona ha de ser acogida en la Iglesia Católica y, especialmente, las personas que más lo necesitan. La Iglesia acoge a todas las personas y las invita, como a todos nosotros, a un camino de conversión. Esto pasa también por el modo de vivir las relaciones interpersonales y la sexualidad. El amor hacia las personas con tendencia homosexual no significa ser complacientes hacia la manera en la que algunos de ellos viven esa tendencia. Siempre se les va a decir que los actos homosexuales atentan contra su propia dignidad.
Matrimonio es entre un hombre y una mujer
- ¿Cuál es su visión respecto a la ley aprobada recientemente en España referida al "matrimonio" entre personas del mismo sexo?
El matrimonio entre personas del mismo sexo no existe, porque éste se trata de la unión indisoluble entre un hombre y una mujer que se comprometen a vivir juntos, procrear y cuidar a sus hijos. La sociedad debe legislar para el bien común, es decir, para la unión entre un hombre y una mujer. Lo contrario es un empobrecimiento de la sociedad. De ello deriva un desafío fundamental: fortalecer más la pastoral familiar y reconocer con mayor fuerza a la familia como núcleo de la sociedad, lo que significa reordenar temas como el trabajo, la vivienda, la salud, la educación y la formación religiosa en torno a ella.
- ¿Cuál es el mayor obstáculo para que personas homosexuales puedan adoptar niños?
Se comete una grave injusticia con un niño si dos personas del mismo sexo se encargan de su crianza. El niño tiene derecho a una filiación cierta, es decir, a saber quién es su padre y su madre, cosa que no se da en las parejas de personas con tendencia homosexual. También tiene derecho a una educación que implique el reconocimiento de un hombre como padre y de una mujer como madre. A los niños se les generaría mucha confusión si fueran adoptados por parejas de homosexuales, ya que no correspondería a la verdad.


